Vestida de Entrecasa

Qué suerte que empezó el Invierno. Si alguien quiere regalarme unas pantuflitas de polar o peluche, bienvenido sea.

2004-09-28

Alma en vela

Tarde en la noche .
Deshilachada.
Y las cortinas de cansancio
amenazan con correrse
ante mis ojos enturbiados.

Las venas de los brazos.
Los brazos que escriben.
Escriben versos amargos
como las lágrimas.

Sí.
Creí verte en la vereda
y me bajé del colectivo.
Pero era un rostro ajeno,
y desde una vidriera
una mujer de ojos claros
y alma de reflejo
me observaba.

Pasará el silencio
volverán los aviones,
y a la distancia el tren
traqueteará con el cuerpo más lleno.

Temprano, la madrugada.
Desmembrada.
Y el cielo se abre en rosados
que amenazan con teñir
mis pestañas pesadas.